21 de setembre de 2009

sss (XVII)...





Las vocaciones son misteriosas: ¿por qué aquel dibuja incansablemente en su cuaderno escolar, el otro hace barquitos o aviones de papel, el de más allá construye canales y túneles en el jardín o ciudades de arena en la playa, el otro forma equipos de futbolistas y capitanea bandas de exploradores, o se encierra solo a resolver interminables rompecabezas? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Lo que sabemos es que esas inclinaciones y aficiones se convierten, con los, años, en oficios, profesiones y destinos. El misterio de la vocación poética no es menos sino más enigmático. Comienza con un amor inusitado por las palabras, por su color, su sonido, su brillo y el abanico de significaciones que muestran cuando, al decirlas, pensamos en ellas y en lo que decimos. Este amor no tarda en convertirse en fascinación por el reverso del lenguaje, el silencio. Cada palabra, al mismo tiempo, dice y calla algo. Saberlo es lo que distingue al poeta de los filólogos y los gramáticos, de los oradores y los que practican las artes sutiles de la conversación. A diferencia de esos maestros del lenguaje, al poeta lo conocemos tanto por sus palabras como por sus silencios. Desde el principio el poeta sabe, obscuramente, que el silencio es inseparable de la palabra, es su tumba y su matriz, la letra que lo entierra y la tierra donde germina. Los hombres somos hijos de la palabra, ella es nuestra creación; también es nuestra creadora, sin ella no seríamos hombres. A su vez la palabra es hija del silencio: nace de sus profundidades, aparece por un instante y regresa a sus abismos.


Octavio Paz.
... en el laberint, també hi ressonen els mots...

6 comentaris:

horabaixa ha dit...

Hola Ariadna,

Tan cert .......

Paraules d'un escrit perfectament escollides.

Una abraçada

novesflors ha dit...

Silencis i paraules sempre entrellaçats, sempre presents per als qui estimem la poesia.

jacob ha dit...

Sempre present les paraules d'Octavio Paz.

digue'm ariadna ha dit...

... I és que la "veu" és feta de paraules, és feta de silencis, extenent-se com un horitzó llunyà, desdibuixant-se per tornar-se a dibuixar...

Miquel Sureda ha dit...

Un escrit fantàstic, de part del Pigmeu del laberint!

Una clucada d'ull!

digue'm ariadna ha dit...

... Gràcies Miquel i benvingut al laberint...
=:)